Aurora de Penàguila

diumenge, de gener 30, 2011

Suscinta Memoria de las Fiestas en el Segundo Centario de la Virgen del Patrocinio 1893 VII (colabora Joan Micó)

Descripción de los Festejos
Día 23 de Septiembre de 1893


En la mañana de este día la música y campanas anunciaron a los perezosos es hora de dejar el mullido lecho y salir a respirar el aire fresco de la mañana, buscando nuevas e inesperadas impresiones. Efectivamente; agradable impresión nos causa el aspecto general de la población que está casi toda engalanada con telas de vistosos colores, gallardetes y faroles a la veneciana.


Admirando y presenciando los trabajos que se hacen para los tres días siguientes, nos sorprendió el toque de la misa mayor y allí acudimos presurosos. La familia que hoy festeja a la Virgen se encontraba en gran compromiso y tristemente apenada, pues a pesar de que con la oportunidad debida escribió a un Orador para que se encargase del sermón, no sabemos si por estravio de carta u otra causa, lo cierto es que no recibió contestación. En vista de esto quedó otro señor sacerdote en que si el día dado no había quién, él subiría al púlpito a pronunciar la Oración Sagrada, pero la fatalidad se empeña en contariarlo todo y este señor a última hora se ve imposibilitado de hacerlo por aquejarle dolorosa fluxión a la boca. La familia, en vista del compromiso, suplica al señor Cura advierta a los fieles las causas que impiden haya en este día quien canta las Glorias de María, y el señor Cura, deferente y galante con esta familia y sintiendo vivamente que si Virgen querida no tuviera hoy su ramillete, sube a la Cátedra Santa y pronuncia de improviso un bello y acabado discurso. Le enviamos nuestra felicitación con el agradecimiento de la familia que costea los festejos y puede tener por seguro que la Virgen tendrá presente en su día, la voluntad con que ha acudido a cantar de nuevo sus Glorias.


Como siempre, vísperas, salve y gozos fueron la función de la tarde, dando fin al septenario para dar principio a los solemnísimos cultos que en los tres días sucesivos han de tributarse a aquella, que ha sido y será siempre nuestra más firme defensora.


Dª Francisca Valor es la viuda de D. Joaquín Rico el que ha un año pasó a mejor vida. A ella corresponde la fiesta en el momento desaparezca el sol de nuestro horizonte. D. Joaquín Rico gozaba de brillantísima posición social y no perdonaba medio para que su fiesta fuese lo más lucida posible, superando en suntuosidad y magnificiencia, a cuantas puedan celebrarse en cualquiera de las mejores poblaciones, y su señora, respetando su memoria, no hará actos ostensibles en calles y plazas para diversionar a la gente, pero movida por su ardiente celo religioso y acendrada devoción a nuestra amada Virgen, quiere que la fiesta religiosa pueda competir con la de las más ricas catedrales.


Cúmplenos antes de pasar adelante consignar, que su señor esposo había prometido construir un cancel en la Iglesia dedicándolo a la Virgen en su Segundo Centenerario, obra que no pudo ver empezada por arrebatarle la existencia la traidora paraza, quizá cuando menos lo esperaba. Quedó su esposa como fiel intérprete de sus pensamientos y lo que él no pudo cumplimentar, lo cumplimentó ella ofreciendo a la Virgen en este día un cancel digna obra de arte.


Para su construcción no ha reparado en gastos. Hallándose en Valencia, dió roden en el mes de enero que principiaran los trabajos. Va a Penáguila en Junio cuando el cancel estaba terminado, y encontrando en él muchas deficiencias, sin reparar en el mucho capital invertido, manda derribarlo; que se construya nuevo plano y que principien nuevamente las obras bajo su inmediata vigilancia. Quien visite la iglesia, podrá convencerse del buen gusto que se ha tenido en la obra, como del desprendimiento y generosidad de esta señora, no reparando en gastos para ofrecer a la Reina de las Reinas un cancel de indiscutible valor astístico.


Hecha esta observación, pasemos a describir la fiesta de esta señora, que como llevamos apuntando nada de extraordinario ha de ofrecernos en lo civil y bastante en lo religioso. Pasó, pues, la noche del sábado en un todo igual a las antedihcas, excepción hecha de que acudió bastante más gente a la plaza por encontrarse en el pueblo muchísimos forasteros y de que la velada se prolongó algo más por haber entrado la gente, (como quien dice) de lleno en la fiesta.


Verificose la diana el domingo por la música y al vuelo de campanas, en la misma forma de todos los días, pero enéste es otro el aspecto general de la población. Toda ella se nos presenta engalanada con pabellones, gallardetes y faroles a la veneciana, dispuestos para lucirlos en la iluminación de la noche. No se ha quedado por adornar el rincón más destartalado, luciendo todos los balcones uniformes colgaduras de blanco con faja en el centro azul, sobre la que va el nombre de María con un letrero que dice: "A Nuestra Señora del Patrocinio en su Segundo Centenario".


Numerosa concurrencia discurre por calles y plazas con sus trajes del día festivo y todos llevan retratado en su semblante la satisfacción y la alegría. No cesa de afluir gente de los pueblos cirunvecinos y son muchos los abrazos y apretones de manos que se dan en esta mañana entre los amigos que ha tiempo no se habían visto, transcurriendo la mañana en medio de la mayor animación. A las ocho se hizo el reparto de limosnas, que fueron muchas y abundantes, y a las diez las campanas anunciarion iba a dar principio la misa mayor. La iglesia, con el cancel descrito, su piso nuevo y restaurada completamente en sus pinturas, puede decirse se parece a una taza de plata. El púlpito, coro y altar mayor, se hallan adornados con ricas y valiosas telas, y en cuanto a cera, sin pecar de exagerados, diremos que se ha colocado en arañas, pilastras, altares, lámparas y diferentes aparatos, tanta cuanto la iglesia puede contener, de modo, que al encenderse, luce la iglesia cual si fuera ascua de oro. Innumerables fieles llenan la ancha nave; suenan en el órgano las notas del Pange ligua; se manifiesta a su Divina Magestad bajo el rico dosel, y en la Capilla superior del Altar Mayor aparece la Virgen del Patrocinio, como presidiendo aquel hermoso concierto. Salen los sacerdotes revestidos con magnífico terno de alma de oro bordado de plata, capa pluvial de la misma riqueza y da principio la misa que celebra el canónigo D. Gregorio Penalva, Cura que fué de esta parroquia. Cantóse por la nutridísima orquesta "La Primitiva" de Alcoy, la misa del maestro Querubini, dirigida por el Maestro D. José Jordá, y pronuncia la oración sagrada D. Juan Benlloch, de Valencia, en defecto del Canónigo D. Salvador Castellote, secretario del M.I.S Arzobispo de Valencia, que no pudo asistir, por acompañar a éste en su viaje a las Baleares.


La Junta de fiestas ha organizado una comparsa de enanos con su rey a la cabeza, para que con sus grotescas figuras sirva de diversión en determinadas horas del día, y a la salida de la misa hacen su debut recorriendo las calles de la población, acompañados de dos dulzaineros y haciendo reir no poco a los espectadores, en particular a la gente menuda ó chiquillos.


Si solemne y suntuosa fué la función religiosa de la mañana no lo fué menos la de la tarde, en la que después de solemnes vísperas, se manifestó a S.D.M. y la gran orquesta cantó un magnifico trisagio, una letanía y el Credidi, con tal afinación y maestría que dudamos pueda hacerse mejor. Al empezar la letanía, se encendieron las miles de luces preparadas al efecto formando caprichosas figuras, produciendo dicha iluminación un efecto sorprendente, admirable e incomprensible, para los que no han podido apreciarlo por sus propios ojos. Con la solemne reserva de S.D.M. termina la fiesta de Dª Francisca Valor, y será costeada la de los cuatro días siguientes, por los cofrades y los vecinos en general.

Era de noche al acabar la función religiosa de esta tarde y por consiguiente, al momento dió principio el pasacalle de costumbre al toque de las primeras oraciones. Verificanlo marchando primero los dulzaineros con la comparsa de enanos, sigueles la banda de la villa y cerrando la marcha "La Primitiva" de Alcoy, recorren todos en orden indicado la población, que iluminada a la veneciana, presenta fantástico aspecto.


No puede faltar esta noche a la hora de costumbre el "foc" y el volteo general de campanas, y en efecto; a las segundas oraciones enciéndose aquél, sitúase la banda "Primitiva" en la plaza y ejecuta hasta las once las selectas piezas de su vasto repertorio, con el colorido y belleza que solo ella sabe dar a la ejecución, se hacen ascender varios globos aerostáticos, y el público que en apiñada muchedumbre se disputa un palmo de terreno en la plaza, pasa la velada altamente complacido.


En el momento que "La Primitiva" deja oir su nota final, rompe con un pasodoble la banda de la Villa, y se dirige hacia donde ha de dispararse la cuerda de fuegos artificiales; siguele la gente, y muy luego principia el disparo de ésta, por un acreditado pirotécnico de la Ollería, que deja bastante complacidos a cuantos la vieron y son entusiastas por esta clase de diversiones.