Aurora de Penàguila

diumenge, de desembre 11, 2011

Novena de la Virgen del Patrocinio X


NONO DÍA



            Gloriosísima Virgen María, templo vivo de Dios, santuario santo, real hospicio del Señor, medianera entre Dios y los hombres, escala segura del cielo y puerta principal de la gloria, que cumpliendo con los oficios de madre, de patrona y abogada has mirado siempre a todas las criaturas con tanto esmero, singular afecto y maternal amor, que han conseguido cuantas gracias y bines han deseado, y se han librado de todos los males que han temido con solo recurrir a tu Patrocinio, que maravillosamente ha extendido sus ramas como precioso Terebinto por el dilatado campo del universo glorificado tu gran poder y piedad con los beneficios singularisísimos que dispensas a los hombres. Supuesto pues, Señora y Madre de clemencia que franqueas a todos el dilatado seno de tus misericordias para que todos participen de su admirable plenitud, y eres buena para todos, buena para los ángeles, porque reparaste sus ruinas, buena para los hombres, porque amorosamente concurriste a su redención. Buena para los pecadores, porque les consigues el perdón de sus culpas. Buena para los justos, porque logran por ti la perseverancia en las buenas obras. Buena para las almas del purgatorio, porque tienen descanso y refrigerio por ti. Buena para los navegantes porque llegan por ti al deseado puerto de la salud, y buena para todos los que trabajan en este mundo, porque alcanza por ti el deseado premio, como lo aseguró San Vicente Ferrer, dilatad, reina esclarecida, princesa soberana y dulce Virgen María, dilatad esas ramas de tu divina piedad para que todos participen del inmenso bien de tu excelso Patrocinio y todos disfrutemos aquellos bienes espirituales, corporales y temporales, que fueren del agrado del Señor y para eterno beneficio nuestro, que vivamos aquí en su gracia y después celebremos perpetuamente tu divino Patrocinio y la gran majestad de Dios en el templo santo de la gloria. Amén.

























GOZOS



A NUESTRA SEÑORA DEL PATROCINIO



VENERADA EN LA VILLA DE PENÁGUILA





Madre del Omnipotente

Del Patrocinio invocada:

Sednos, Señora, Abogada

En todo riesgo inminente.



De Nápoles a esta Villa

A enriquecerla has venido,

Y con Vos nos has venido,

Una octava maravilla;

sois en el peligro urgente

arnés, escudo y espada.

Sednos, Señora, etc.





En una arca escondida

muchos años escondida estuviste,

y con milagros que hiciste

trazaste vuestra venida;

ya que en este continente

elegisteis ser honrada.

Sednos, Señora, etc.



Por un devoto soldado

logramos vuestra presencia,

y vuestra augusta asistencia

en toda pena y cuidado;

Vos sois de mil gracias fuente

del mismo Dios emanada.

Sednos, Señora, etc.



Fugitiva de la guerra

os trajo la Providencia,

para que vuestra clemencia

su paz hallara esta tierra;

dándola continuamente

la bendición más calmada.

Sednos, Señora, etc.



Sois consuelo en toda pena

de los que están afligidos,

digalo vuestros vestidos

llenos a veces de arena;

pues como estrella luciente

del mar, dais feliz jornada.

Sednos, Señora, etc.



Al enfermo que sediento

en su rica o pobre cama

por vuestro socorro clama,

le socorréis al momento;

dándole benignamente

la salud tan deseada.

Sednos, Señora, etc.



A la mujer que el rigor

del parto muchos acosare,

cuando a Vos os invocare

socorredla en tal dolor;

y no permitáis clemente

que gima desconsolada.

Sednos, Señora, etc.







Cuando de la lluvia el riego

necesita el labrador,

Vos con maternal amor

interponéis vuestro ruego,

para que el Omnipotente

le de el agua deseada.

Sednos, Señora, etc.



Y pues que sois protectora

de todos los pecadores,

sed de los habitadores

de esta villa intercesora

ya que con afecto ardiente

os festeja enamorada.

Sednos, Señora, etc.



Y para que eternamente

os veamos coronada,

sednos, Señora, Abogada

en todo riesgo inminente.







Ora pro nobis, etc.

Ut digni efficiamur, etc.





OREMUS



            Sumptis Dómine salutis nostrae subsidiis, da quaesumus, Beatae Mariae Samper Virginis Patrocinii, nos ubique protegi, in cujus veneratione haec tuae obtulimus majestatis. Per Dóminum, etc.



            Recibe, Señor, de tus súbditos, nuestro saludo, y por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Señora del Patrocinio, rogamos nos proteja en todo momento, cuya veneración obtenemos de tu Divina Majestad.



            Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.